Comentar por comentar. ¿Por qué comentamos sobre cosas que no nos interesan?

Comentar por comentar. ¿Por qué comentamos sobre cosas que no nos interesan?

Es curioso ver los comentarios de según que publicaciones en las redes sociales. Y digo que es curioso porque en la mayoría de ocasiones puedes leer comentarios de personas a las que no les interesa la temática de la publicación y sin embargo, comentan y critican ese texto, comentario, imagen, etc.

¿Nos escondemos tras el pseudo anonimato que proporcionan las redes sociales para criticar aquello que no nos gusta? ¿Comentamos a discreción simplemente por el hecho de comentar? ¿Buscamos ese minuto de gloria criticando algo o a alguien con quien no estamos de acuerdo?

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Como ejemplo pondremos el lanzamiento de la serie FEAR THE WALKING DEAD, precuela de la aclamada serie THE WALKING DEAD ambientada en un mundo devastado por un virus que ha convertido a la mayoria de la población en muertos vivientes. La temática te puede gustar más o menos. Incluso puede horrorizarte ya que asociamos los “zombies” a un tipo de cine “gore” con sangre y visceras por doquier. Pues bien, el estreno de esa precuela, que pretende explicar durante su desarrollo como aparece el virus y como se extiende ha levantado ampollas en las redes sociales. Pero lo curioso del caso es que muchos de los comentarios provienen de personas que no han visto la serie, que no han visto el capítulo piloto de la nueva o personas a los que no les gusta el genero “zombie”.

Y ahora lanzo mi pregunta. ¿Por qué comentamos sobre temas que no nos interesan?. A mí no se me ocurrirá comentar sobre un artículo sobre golf. No tengo ni idea de golf. No me gusta el golf. ¿Por qué criticar algo que no conozco? Otro tema podría ser por ejemplo la temática taurina. Aunque no conozco el mundo taurino, si puedo criticar o valorar las publicaciones ya que entiendo que el sufrimiento de un animal o la tortura a un ser vivo son algo que me genera animadversión.

Volviendo a FEAR THE WALKING DEAD, creo que comentar algo sobre lo que no has visto, son ganas de buscar “jaleo online”. ¿No te gusta el ciclismo? No veas el TOUR DE FRANCIA o LA VUELTA A ESPAÑA. ¿Vas a buscar las publicaciones sobre La Vuelta a España para meterte con los ciclistas que te encuentras los fines de semana en las carreteras? Como dice el anuncio de una bebida isotónica, “el ser humano es extraordinario”

¿Las redes sociales nos hacen antisociales?

¿Las redes sociales nos hacen antisociales?

Estamos en un mundo que avanza muy rápido. Hace pocos años que los móviles se han convertido en lo que son hoy: auténticos ordenadores personales, en los que hacemos absolutamente de todo, excepto hablar. Juegos, WhatsApp, Facebook, Twitter, Mail, y un sinfín de aplicaciones que nos mantienen conectados al mundo 2.0 las 24 horas del día. Pero, ¿somos conscientes de las horas que le dedicamos al smartphone?

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Si vamos en el ascensor y escuchamos el sonido de un mensaje entrante, por ejemplo, aunque suene diferente al tono que nosotros tenemos en nuestro teléfono, seguro que lo sacamos (si no lo llevábamos ya en la mano) para ver si el mensaje es en nuestro móvil. Esto es así. Más sencillo todavía. Mirad una parada de autobús. Si hay 4 personas esperando que llegue el suyo, las cuatro están mirando el móvil.

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Otro punto es el de las reuniones o cenas. ¿Quien no ha mirado su WhatsApp durante una reunión en el trabajo? Hay empresas que prohíben el uso del smartphone en las reuniones, precisamente para que la gente no se distraiga. O las comidas y cenas en familia… ¿Cuanta gente mira más el móvil comiendo o cenando que a la gente que la rodea…? Por todo esto dicen que esta generación es la “Generación de las Cabezas Bajadas“. Incluso hay estudios que indican que esta generación tendrá problemas de columna y cervicales por la cantidad de horas que mira hacia abajo. Si Darwin nos viera, seguro que nos diría que en el futuro, el cuello del ser humano será diferente, para adaptarse a estas acciones.

Tengo un amigo, que cuando quedan a cenar todos dejan su móvil sobre la mesa, uno sobre otro, boca abajo y no lo vuelven a tocar hasta que han acabado de cenar. Es una manera de controlar su uso. Lo peor es que tengamos que llegar a estos extremos. Y para “ayudarnos”, ahora podemos ver los mensajes, llamadas o la actividad en las redes sociales en muchos relojes tipo “Apple Watch”… ¿Se nos ha ido de las manos?